Hostal

En ésta casa de huéspedes es muy sencillo
sentirte como en casa

Descansar en el Hostal Hernani es seguir los pasos de muchos otros viajeros a lo largo del tiempo. La historia de éste antiguo parador de carretera y ahora hostal turístico se respira en toda la casa, en la distribución de sus habitaciones desde un hall central, precedido por un vestíbulo recibidor del más puro estilo de aquella época; en su puertas de los años 60 con el brillo de sus barnices que nos hablan capa a capa de los años y el mimo con que ha sido cuidado el lugar.

Si bien el tiempo ha quedado grabado en el lugar, con las muchas historias de vidas sencillas que por él han pasado a lo largo de los tiempos; no se ha detenido ni mucho menos. El espíritu jovial y dinámico de Sergio y Elena, han impregnado cada rincón con pequeños detalles de una sencillez y calidez que llevan al actual viajero directo a conectar con ésta tierra de alma noble y sencilla. Los guiños a Las Bardenas en múltiples imágenes, así como a la vida cotidiana de un pueblo humilde en hábitos y costumbres se pueden percibir en el ambiente amable, sobrio y sin aspavientos de ésta zona de descanso, sus habitaciones.
DISPONE DE SEIS HABITACIONES DE DOS, TRES CAMAS Y OTRAS CON CAMA DE MATRIMONIO, CON ARMARIO, MESILLAS Y TELEVISIÓN. En las cuales se pone especial esmero a su limpieza y cuidado. Con dos baños completos y compartidos entre los huéspedes.
Un lugar donde nuestro huésped encuentra el descanso que necesita tras una buena jornada de rutas por la zona, con lo preciso y necesario, ni más ni menos.

Levantarse en una de éstas habitaciones es abrir los ojos y recordar que hace falta muy poco para vivir y ser feliz. Acercarse a una de sus ventanas a saludar el nuevo día, junto al radiador de hierro fundido, la ventana de antaño y sus contraventanas enrejadas, es recordar el poso del tiempo y la memoria del lugar que hoy te acoje. Hostal Hernani.

La vida cotidiana de un pueblo, humilde en hábitos y costumbres

La vida cotidiana de un pueblo, humilde en hábitos y costumbres


Levantarse en una de éstas habitaciones es abrir los ojos y recordar que hace falta muy poco para vivir y ser feliz.